Volar en Tandil      

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La belleza de sus campos cultivados y profusamente forestados en los parques de sus antiguas y señoriales estancias, las sierras milenarias y el encanto de una ciudad surcada por amplias avenidas bien cuidadas, vistas desde lo alto es una experiencia gratificante que bien vale la pena disfrutar.  

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Volar en Tandil y ver esta parte de nuestro suelo con los ojos de Dios, es algo que pude hacerse de distintas maneras.

Si Ud. es piloto de la Fuerza Aérea  con destino en la VI Brigada, lo hará sistemáticamente desde un Mirage o Dagger, en vuelos de entrenamiento y nosotros lo oiremos pasar (difícilmente podamos verlo), pero si Ud. es un mortal un poco mas común, podrá volar aquí con otras alternativas mas normales.

Desde el Aeroclub se pueden hacer vuelos de bautismo u otros expresamente contratados, sobre la ciudad y el campo, a bordo de monomotores de la institución operando además desde allí,  aviones privados y de otros aeroclubes que los fines de semana vienen a hacer turismo.

Si en estas circunstancias, uno se siente picado por el bichito de la volación, no hay problema, se hace socio, hace el curso de piloto privado y vuela cuando quiere o puede, disfrutando además de las instalaciones del club.

  

El planeador es otra opción.

Desde el club de Planeadores con uno de los campos de aterrizajes mas hermosos del país, ubicado entre dos cerros, Ud. puede volar sobre los campos de Tandil y sentirse una especie de cóndor bonaerense, dejándose flotar sobre nuestras modestas 

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cumbres, pero si en cambio prefiere el vuelo a motor, allí mismo, en el Hangar del Cielo puede probar un ultraliviano, un acrobático o salir a volar en un Piper PA11.  

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Aquí, el Parapente y el Ala Delta tienen también sus cultores y lugares adecuados para practicarlo.

Pero hay otra gente que también vuela en Tandil. Son los Aeroaplicadores o fumigadores aéreos, que lo hacen desde sus propias pistas o desde las del Aeroclub. Se los ve en determinados momentos del año sobrevolando sembrados a baja altura u operando desde caminos y otras pistas circunstanciales.

Y todo esto no es en Tandil ni una moda ni un berretín circunstancial, la cosa viene de lejos y otra cosa era el poblado (como diría José Larralde).

Un poco de historia...

Ya en febrero de 1889 el español Pablo Sanz se elevaba sobre la ciudad en un globo de aire caliente, demostrando a los tandilenses de entonces que volar en Tandil era perfectamente factible.  

En Mayo de 1904, Guido Dinelli a bordo de una bicicleta provista de un ala construida en madera y forrada con tela de cotín a rayas, se lanzó desde un cerro a ver si llegaba hasta la plaza principal, no llegó, su vuelo no pasó de cubrir 180 metros, pero pasó a la historia como el precursor en América Latina, del vuelo con un artefacto mas pesado que el aire.

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El motor a explosión trajo aparejado otro invento, ahora si capaz de surcar los cielos: el avión, del cual el primer ejemplar que llegó a Tandil lo hizo (por ferrocarril) en junio de 1913. Era un Bleriot de 50 HP que aquí voló al mando del italiano Bartolomé Cattaneo, lo hizo en dos oportunidades, la primera maravillando a sus ocasionales admiradores y la segunda, enroscándose en los cables del telégrafo, por lo que debió volver a Buenos Aires nuevamente por ferrocarril.  

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Pero desde ese año y hasta 1917 los globos aerostáticos se hicieron cosa común en Tandil, volando desde Buenos Aires o desde Bernal llegaron Eduardo Bradley, Ernani Mazzoleni y Aníbal Brihuega.

En 1917 obtuvo su brevet (Nº 74) Celestino Corbellini, nacido en Tandil y otro tandilense, Sebastián  Peyrel fabricaba aquí su propio avión que a pesar de su fragilidad voló durante casi dos años.  

Pero todo esto y la historia de Eduardo Olivero, hijo pródigo de esta ciudad, está magníficamente relatado en el sitio del Instituto Olivero que vale la pena visitar.

 

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La historia desde entonces es una sucesión de hechos que no hace si no confirmar la vocación por volar de quienes habitan Tandil, la fundación del club de Planeadores en 1936, del Aeroclub en 1940 y la brigada aérea en 1944 confirman este hecho, sin olvidar que desde aquí partieron los pilotos que asombraron al país y al mundo por su notable aptitud y coraje, en la guerra del Atlántico Sur.  


 

 


Aeródromo: 0249 4424228 - Secretaría: 0249 4610126 - aeroclubtandil@gmail.com